LA VICTORIA DE LOS MATRIMONIOS ESTÁ EN CRISTO Y NO EN EL MUNDO
Dios nos dio un mandamiento acerca de la unión
matrimonial: “Así que no son ya más dos,
sino una sola carne; por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el hombre”. (Mateo
19:6).
El primer peligro que
enfrentan los divorciados es la tentación inmediata a caer en adulterio, para
no quedarse solos, o porque si uno de los dos lo inició, también el otro por
medio de la venganza debe buscar nueva pareja, y no saben que detrás de todo esto
está el diablo poniendo división y pleito entre las parejas, porque sabe que
con esto trae toda clase de destrucción hacia las familias. “El ladrón no viene
sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para
que la tengan en abundancia”. (Juan 10:10).
Y esa vida de abundancia en
medio de bendiciones de Dios, son derramadas justamente en los hogares cuyos
padres permanecen juntos a pesar de las diferencias o aflicciones que surjan.
No podemos pasar por alto que no existe matrimonio perfecto, sino que cada uno
tiene que sacrificar cosas para ajustarse en amor a las diferencias del otro y
así obrar recíprocamente.
Es imposible que no existan
tropiezos, pero son vencidos en Aquel que derramó su sangre por nosotros.
“Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis
aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo”. (Juan 16:33).
Jesús venció en la cruz toda
influencia del diablo para destruir a las familias. Sólo con tus propias ideas
y caprichos no puedes enfrentar al diablo que quiere destruir tu familia, sino
al lado de Cristo quien pelea tus batallas matrimoniales, transformándolas en
victorias de restauración en amor por siempre, hasta que la muerte los separe.
Amén.
fuente diosenlanoticia.org





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